3 de junio de 2026

La Operación Limpieza, sábado 15 de mayo de 1965

La Operación Limpieza, 15 de mayo de 1965, fue una contraofensiva urbana lanzada contra la zona constitucionalista que englobaba los Barrios Altos de Santo Domingo. La cual, fue llevada a cabo por las reagrupadas, equipadas y bien abastecidas fuerzas militares del Gobierno de Reconstrucción Nacional, GRN. Dicha maniobra militar fue planificada por los oficiales del Estado Mayor del teniente general Bruce Palmer, comandante supremo de las fuerzas militares estadounidenses que ocupaban la República Dominicana. Por ende, tras cinco días de fieros combates, los comandos constitucionalistas, que defendían dichos sectores populares, abrumados por el poder de fuego de los atacantes se vieron compelidos a replegarse, dejando el control de los barrios del cuadrante Norte, en manos de la infantería del GRN y sus valedores militares estadounidenses.

El alzamiento de los oficiales constitucionalistas, del 24 de abril de 1965, que buscaba la vuelta al poder del presidente Juan Bosch; derrocado el 25 de septiembre de 1963, devino en una guerra civil que enfrentó a los oficiales que buscaban el restablecimiento del orden democrático y a la claque militar reaccionaria, encabezada por la facción dirigida por el general Elías Wessin y Wessin. Por consiguiente, el punto culminante de esta conflagración fratricida aconteció el martes 27 de abril, con la batalla por el cuadrante puente Duarte-avenida Duarte, la cual culminó con la derrota de la infantería mecanizada del conjunto CEFA-San Isidro, punta de lanza del esfuerzo de guerra de la facción wessinista.

Empero, la derrota del conjunto CEFA-San Isidro sacó a relucir la mano aviesa de los Estados Unidos de América, que, tras bastidores, y por medio de consejeros militares, había trazado el fallido plan de batalla adoptado por el Conjunto durante la batalla por el cuadrante puente Duarte-avenida Duarte. En consecuencia, el desmoronamiento moral de las tropas leales, como le llamaba el gobierno estadounidense a los militares reaccionarios de San Isidro, determinó que el presidente norteamericano Lyndon B. Johnson ordenara el miércoles 28 de abril de 1965, la intervención militar de la República Dominicana.

La intervención militar estadounidense, cuyo nombre en clave era “Operación Power Pack”, se tornó en una maniobra de desembarco aerotransportado masivo en la madrugada del viernes 30 de abril, con el descenso, en la base Aérea de San Isidro, de los paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada. Mientras que, la Fuerza de Tareas de La Infantería de Marina de Estados Unidos desembarcaba miles de infantes por el puerto de Haina, al oeste de la ciudad de Santo Domingo.

En la tarde del viernes, los paracaidistas asumieron la iniciativa atacando la parte occidental del puente Duarte, ocupada por los combatientes constitucionalistas. De forma coordinada los regimientos de la infantería de Marina avanzaron desde el hotel Embajador hasta la embajada de los Estados Unidos, trazando la “Zona de Seguridad Internacional, ZSI. Las acciones tácticas antes descritas, conformaban la primera fase de un plan operacional que consistía en escindir y posteriormente acorralar a los soldados del pueblo.

El lunes 3 de mayo de 1965 tras un ataque en pinza efectuado por los paracaidistas, desde el puente Duarte; y los infantes de Marina, desde las inmediaciones de la embajada norteamericana, se completó la división del territorio dominado por los oficiales constitucionalistas. Quedando el grueso de los soldados nacionalistas acorralado entre la línea de fuego y acero norteamericana y el Mar Caribe.

El viernes 7 de mayo, Washington sustituyó la junta militar de Benoit por el Gobierno de Reconstrucción Nacional, GRN. Colocando al frente del mismo, al general Antonio Imbert Barreras. Una vez estructurado dicho Gobierno, el alto mando militar estadounidense reforzó, armó y entrenó a las antes agobiadas fuerzas militares del conjunto CEFA-San Isidro. Pues, “…más de 2000 soldados…habían sido reorganizados y rearmados por los norteamericanos con tanques, cañones y walkie talkies (Gleijeses 2012, 430)” .

Gleijeses, Piero. La esperanza desgarrada: la rebelión dominicana de 1965 y la invasión norteamericana. Santo Domingo: Editora Búho, 2012.

En consecuencia, se trazaron las directrices para la primera fase de la acción táctica de aniquilamiento, la cual se denominó “Operación Limpieza”. Designándose para la dirección dichas fuerzas de combate al general Jacinto Martínez Arana E.N, Jefe de Estado Mayor del Ejército del GRN; recayendo el mando táctico de dichas tropas, en el teniente coronel Enrique Pérez y Pérez FAD y el mayor paracaidista Salvador Lluberes Montás FAD.

Los asesores norteamericanos y periodistas mencionan al oficial Jacinto Martínez Arana, un imbercista que se responsabilizó de dirigirla; así como a la elite de los paracaidistas, con el entonces mayor Salvador Lluberes Montás y al general Pérez y Pérez, que tanto se había destacado en su
relación subalterna con los extranjeros del MAAG (Ubiñas Renville 2023, 97).
Ubiñas Renville, Guaroa. Épica: resistencia patriótica durante la llamada «Operación Limpieza». Santo Domingo: Impredom, 2023.

Estas tropas fueron transportadas, en camiones, a través de los puestos de control de los paracaidistas norteamericanos, en la Línea de Comunicación, LOC. Y utilizaron como base de operaciones, las edificaciones de Intendencia y Transportación, en el Ensanche La Fe.

…temprano en mayo generales de los Estados Unidos fueron instruidos a explicarles a los comandantes militares dominicanos que el proyectado corredor a través de la ciudad ayudaría a darles libertad a las fuerzas leales para tomar la ofensiva…los generales norteamericanos recibieron instrucciones para “ayudar a sus contrapartes dominicanas a trazar los planes para atacar los constitucionalistas con las fuerzas leales al Norte del corredor específicamente sugeridas como el primer objetivo de ataque (Grimaldi 2000, 265-266).

Grimaldi, Victor. Golpe y Revolución: el derrocamiento de Juan Bosch y la intervención norteamericana. Santo Domingo: Editora Corripio, 2000.

De acuerdo con lo antes sugerido, las líneas de suministros de dicha brigada de ataque fueron reforzadas con el uso masivo de helicópteros norteamericanos, UH-1 (Huey).

El área de operaciones, donde accionarían las tropas del GRN englobaba todo el cuadrante Norte y estaba constituida por: El Ensanche La Fe, Villa Juana, Villa Consuelo, donde se lucharon la mayoría de los combates; Villas Agrícolas y Capotillo, al norte; mientras que al oeste estaban los barrios Mejoramiento Social, Guachupita y otros sectores colindantes con el río Ozama. En consecuencia, los Barrios de la Parte Norte, a pesar de ser una cantera de combatientes populares; eran el talón de Aquiles de los defensores constitucionalistas. Puesto que, los comandos que le defendían no habían tenido tiempo de organizarse y aprovisionarse.

las 06:00 horas del sábado 15 de mayo de 1965, la infantería mecanizada del GRU inició el ataque contra las posiciones nacionalistas apostadas en el Ensanche la Fe, iniciando un combate casa por casa y por enclave industrial de la Fábrica de Clavos, apoyados con doce tanques, cañones 105 mm, sin retroceso. “Las tropas de Imbert, frescas y bien equipadas, avanzaban lenta pero eficazmente en territorio constitucionalista (Szulc 2014, 269)”.

Szulc, Tad. Diario de la Guerra de Abril de 1965. Santo Domingo: Editora Búho, 2014.
El domingo 16 de mayo, la infantería mecanizada del GRN-CEFA, apoyadas por los tanques, se adentró en las calles que bordean el cementerio de la avenida Máximo Gómez. Estallando un combate urbano cruento, pues los combatientes constitucionalistas atacaban a las columnas leales desde el cementerio y las casas e edificios que lindaban dichas calles.

El grueso de los combates de ese domingo 16 de mayo se escenificaba en los alrededores del cementerio de la avenida Máximo Gómez. El primer frente defensivo de los partidarios de la constitución se había establecido en esa amplia avenida. Los combatientes se colocaban dentro de los edificios, de viviendas, de los comercios, así como detrás de los muros y de las sepulturas de los cementerios (Hermann 2013, 188). Hermann, Hamlet. Caamaño: biografía de una época. Santo Domingo: Editora Búho, 2013.

Sin embargo, la afluencia de tropas de frescas de relevo unido al apoyo logístico proporcionado por los norteamericanos, determinó que las tropas del GRN-CEFA desalojaran a los combatientes populares del área del cementerio de la avenida Máximo Gómez. Iniciando los soldados “reconstructores la matanza masiva de civiles y el fusilamiento inmediato de los combatientes constitucionalistas que caían prisioneros.

Todos los hombres encontrados por los del CEFA dentro de sus casas tenían que quitarse la camisa ante ellos: buscaban la marca que debían dejar los fusiles al golpear contra el hombro en cada disparo. En caso de duda la orden era la de ejecutar de inmediato al sospechoso sin juicio alguno muchos fueron asesinados por una ligera duda de algún soldado atemorizado por los combates o nervioso por considerarse en territorio enemigo en su propio país…la Cruz Roja informaba de muchos centenares de muertos, saldo que solo podía comprenderse a la luz de los cañoneos indiscriminados contra las humildes residencias del área y las ejecuciones de ciudadanos inocentes (Hermann 2013, 189-190).

A las 07:00 horas del miércoles 19 mayo, los soldados leales, en coordinación con los paracaidistas de la 82ª, iniciaron el asalto a las instalaciones de Radio Santo Domingo, tomando dichas instalaciones radiofónicas tras una débil resistencia. La toma de Radio Santo Domingo, terminó todo atisbo de resistencia de los combatientes populares, los cuales se replegaron paulatinamente hacia la zona constitucionalista, sorteando los puestos de control norteamericanos.

…los últimos reductos de estos barrios deberían llegar a la zona del bastión por la orilla del río Ozama y sin saber cómo, burlaron todos los puestos de vigilancia estadounidenses…en la parte más central de esta franja, el comandante Rafael Gamundi y su comando lograron escapar armados por los pasajes subterráneos que existían en el sistema de alcantarillado cuasi colonial, pero que no estaban en los barrios más empobrecidos. (Ubiñas Renville 2023, 133).

Empero, muchos combatientes nacionalistas fueron eliminados por el fuego pesado de los paracaidistas norteamericanos, que resguardaban la LOC, en el momento en que estos intentaban replegarse hacia el territorio constitucionalista.

En conclusión, la Operación Limpieza devino en una victoria militar para el alto mando militar estadounidense y sus incondicionales del Gobierno de Reconstrucción Nacional, GRN, pues acorralaron el esfuerzo de guerra constitucionalista en el casco colonial y Ciudad Nueva. Sin embargo, la doblez diplomática estadounidense, llevaba al tiempo que lanzaba la Operación Limpieza, negociaciones con el presidente Juan Bosch buscando la instauración de un gobierno de transición, encabezado por el hacendado Antonio Guzmán; que garantizara el predominio de los militares de la junta de Imbert y la persecución de los políticos dominicanos acusados, por Washington, de ser comunistas. Como era previsible, las sugerencias hechas por los asesores del presidente Johnson fueron rechazadas tajantemente por Bosch y Guzmán.

El fracaso de la solución Guzmán, determinó que los estrategas militares estadounidenses trazaran la segunda fase del plan de destrucción de la resistencia nacionalista. Esta acción táctica se materializó los días 14, 15 y 16 de junio de 1965, con un fallido ataque masivo, llevado a cabo por los paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada, a las posiciones constitucionalistas de la zona colonial y Ciudad Nueva.

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