9 de julio de 2026

El Gobierno Provisional de García Godoy: claudicación y exterminio del esfuerzo constitucionalista.

La Operación Limpieza, 15-20 de mayo de 1965, dio inicio a la segunda fase de la intervención militar estadounidense en la República Dominicana. La cual, consistía en la obliteración del esfuerzo de guerra constitucionalista. Utilizando, como fuerzas de choque, las reorganizadas, equipadas y bien abastecidas tropas leales del Gobierno de Reconstrucción Nacional, GRN. En consecuencia, la Comisión Ad. Hoc. de la OEA, encabezada por embajador estadounidense Ellsworth Bunker, le impuso manu militari, las exigencias de la administración Johnson al Gobierno Constitucional. Las cuales, iban en consonancia con el plan de exterminio contra los combatientes constitucionalistas. Como lo evidencia, la participación activa de Bunker en la estructuración del mando militar del Gobierno Provisional. Siendo la directriz de la claque militar, pro Estados Unidos, la Doctrina de Seguridad Nacional. Instaurándose, en el país, el terrorismo de Estado y los fusilamientos sumarios. Siendo el punto álgido de las labores de eliminación sistemática, la incursión fallida al hotel Matum y la siniestra Operación Honor.

El éxito obtenido en la Operación Limpieza por el alto mando militar estadounidense, utilizando a las tropas leales del Gobierno de Reconstrucción Nacional, GRN, como ariete. Unido al fracaso de las negociaciones entre el Consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Mc. G. Bundy, con el expresidente Bosch y Antonio Guzmán. Determinó que el jueves 3 de junio de 1965 arribara al país la Comisión Ad-hoc de la OEA, encabezada por el embajador norteamericano Ellsworth Bunker. Imponiéndole, dicha “comisión de la OEA”, al Gobierno Constitucional, regido por el coronel Caamaño, la candidatura del Dr. Hector García-Godoy Cáceres. para que presidiera un Gobierno Provisional. En consecuencia, las exigencias de Bunker fueron acatadas por los constitucionalistas, semanas después de la ofensiva llevada a cabo por los paracaidistas norteamericanos, los días 14, 15 y 16 de junio, contra la zona constitucionalista.

…el 7 de julio, Bunker declaró categóricamente que: “después de haber recibido las listas de todas las personas disponibles y con las dotes requeridas hemos llegado a la siguiente conclusión (…) el señor Hector García Godoy para la solución del problema”. Los constitucionalistas no tuvieron más dudas: se enfrentaban a un ultimátum. Si lo rechazaban, ¿Qué precio tendrían que pagar? … Para el caso de rechazar la solución García-Godoy, los líderes constitucionalistas anticipaban dos posibilidades: un asalto masivo norteamericano contra la zona constitucionalista, o una ruptura de las negociaciones (Gleijeses 2012).

Gleijeses, Piero. La esperanza desgarrada: la rebelión dominicana de 1965 y la invasión norteamericana. Santo Domingo: Editora Búho, 2012.

Sin embargo, el Gobierno Provisional, que tomó posesión el viernes 3 de septiembre de 1965; fue estructurado, por el embajador Bunker y otros asesores del presidente Johnson, de forma alevosa con varias taras que lastraban su desempeño. Siendo la principal falencia que agobiaba dicho Gobierno, la confirmación en pleno de los jefes militares del antiguo GRN, en el nuevo Gobierno. Asumiendo el liderazgo del estamento militar leal el comodoro Francisco Rivera Caminero, el cual desafió abiertamente la autoridad del presidente García Godoy. La soberbia con que se manejaba la antigua camarilla militar del GRN, estaba sustentada en el apoyo recibido por los interventores estadounidenses.

Puesto que, las fortalecidas fuerzas militares leales a Estados Unidos, eran el instrumento idóneo para que se implementara en la República Dominicana, la represiva y genocida Doctrina de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.

En esta tesitura, (Hermann 2009), aducía que:

Las contradicciones antagónicas entre el presidente García-Godoy Cáceres y el ministro, comodoro Francisco Rivera Caminero eran profundas y demasiado evidentes para ser ocultadas. El embajador Bunker trató siempre de mediar entre ellos para evitar que la crisis se saliera de la mano ya que entorpecía el objetivo fundamental de la invasión militar. Estados Unidos había evitado que las Fuerzas Armadas dominicanas fueran desplazadas del papel represivo que se le había otorgado dentro de los conceptos de la Doctrina de Seguridad Nacional. Esto equivalía a decir que el mantenimiento de los jefes militares vigentes era algo de suma prioridad para la Casa Blanca en Washington (pág. 148-149).

Hermann, Hamlet. Eslabón perdido: Gobierno Provisional 1965-1966. Santo Domingo: Editora Búho, 2009.

Por consiguiente, los planificadores militares estadounidenses, cubiertos bajo el eufemismo de las Fuerzas Interamericanas de Paz (FIP), coordinaron con la alta oficialidad regular, las operaciones de neutralización y destrucción de los oficiales y combatientes constitucionalistas. Por ende, es necesario recordar que: “…los Estados Unidos usó el apoyo de la OEA para constituir una fuerza de paz que le dio consistencia legal a sus propósitos. En esta fuerza participaron, entre otros, Paraguay y Brasil con modestas tropas que cerraban filas con unos 42,000 soldados americanos organizados en el Cuerpo de Infantería de Marina y la 82 División de Paracaidistas (Soto Jiménez 1996, 271)”.

Soto Jiménez, José Miguel. Fuerzas militares en la República Dominicana: desde la Primera República hasta los comienzos de la Cuarta República. Santo Domingo: Ediciones Grupo 5, 1996.

En la mañana del domingo 12 de septiembre de 1965, se dio cumplimiento a la desmovilización y desarme de los combatientes constitucionalistas. Esta medida claudicante, facilitó las labores de búsqueda y exterminio de los escuadrones de la muerte auspiciados por los norteamericanos; los cuales se cebaron con los indefensos militantes de la constitucionalidad.

En consecuencia, los militares constitucionalistas conformaron la brigada mixta Gregorio Luperón y fueron acantonados en el campamento 27 de Febrero, en Sans Souci. Esperando su reintegro a los cuarteles, tal como se acordó con la Comisión Ad-Hoc de la OEA. Empero, la violación fragante de dichos acuerdos, fue evidenciada con la entronización de los militares enemigos de la constitucionalidad, en los altos cargos de las Fuerzas Armadas. Lo cual, hacia harto peligroso, el reintegro de dichos soldados al organigrama militar de entonces.

El martes 19 de octubre, en medio de una ola de violencia y atentados terroristas intensificados por el asesinato del ultraderechista Ángel Severo Cabral, el primer batallón Juan Pablo Duarte, de la Primera Brigada del Ejército Nacional, tomó en una acción táctica incruenta la fortaleza Ozama. Desplegando sus tropas hasta el parque Colón. La ocupación de la fortaleza Ozama, por las tropas regulares, leales, determinó que los militares constitucionalistas acantonados en el campamento 27 de Febrero, fueran atacados constantemente desde esta posición.

La toma de la fortaleza Ozama y el centro de la ciudad de Santo Domingo era la primera fase de una operación planificada por el alto mando de la FIP, para ocupar la antigua zona constitucionalista. En la madrugada del lunes 25 de octubre de 1965, tropas norteamericanas, bajo el ropaje de la FIP, apoyadas por tanques M48 Patton y vehículos M50 Ontos, ocuparon cuasi sin resistencia la zona constitucionalista. Completando, con esta operación el dominio efectivo de toda la ciudad de Santo Domingo y, en su defecto, de todo el país.

Sin embargo, le quedaba un escollo a la Fuerza Interamericana de Paz, regenteada por Estados Unidos. Este obstáculo eran los asediados militares constitucionalistas, los cuales habían sorteado con éxito todas las provocaciones hechas por las tropas regulares y sus mentores norteamericanos de la FIP. Afrontando el acordonamiento de su campamento y los ataques con fuego pesado y liviano desde la margen oeste del río Ozama, con evidente cautela estratégica.

El domingo 19 de diciembre, el alto mando constitucionalista cometió un craso error estratégico, puesto que, en medio de una ola de violencia matizada por las acciones terroristas, llevada a cabo por la banda ultraderechista de Máximo Fiallo; decidieron viajar en convoy hacia la ciudad de Santiago, donde se oficiaría una misa en memoria del artífice del movimiento constitucionalista, el fenecido teniente coronel Rafael Fernández Domínguez.

Este viaje a la ciudad de Santiago, era la oportunidad deseada por el general norteamericano Bruce Palmer y el jefe nominal de la FIP, el general brasileño Panasco Alvim. Los cuales, apoyaron e incentivaron la orquestación de una operación de interceptación y destrucción del liderazgo constitucionalista, que arribaría a dicha ciudad.

Posteriormente, tras oficiarse las honras litúrgicas en memoria del héroe constitucionalista, la comitiva encabezada por Caamaño, Montes Arache, Lora Fernández y otros líderes del bando nacionalista, fue atacada, en el cementerio municipal de Santiago, por soldados de la Fuerza Aérea Dominicana, FAD; los que fueron repelidos por operadores del Cuerpo de Hombres Ranas. Después de este incidente, la comitiva constitucionalista siguió con su agenda en la ciudad de Santiago. Y a las 09:30 horas, batallones coaligados de la Fuerza Aérea y el Ejército, apoyados por tanques, AMX-13 y L60, y ametralladoras pesadas; sitiaron al liderazgo constitucionalista en las edificaciones del hotel Matum.

Produciéndose un combate que duró más de siete horas y que se saldó con cientos de bajas entre las tropas regulares, leales a Estados Unidos, y dos bajas mortales entre los militantes constitucionalistas.

No contamos con estadísticas que nos permitan establecer el número de bajas de las tropas atacantes, pero sí confiamos en las palabras del Presidente Provisional, Dr. Héctor García Godoy, éstas tuvieron 72 muertos en combate y más de 38 heridos. El Mandatario reveló este dato en una reunión con la Plana Mayor de la Brigada Gregario Luperón, de la que formábamos parte como S-3. Las tropas constitucionalistas tuvieron 2 muertos: el Coronel Juan Lora Fernández, Jefe de Estado Mayor del Ejército constitucionalista y el Sargento Peña (Sencíon Silverio 2002).

Sención, Silverio, Lorenzo. Guerra de Abril: inevitabilidad de la historia, Sócrates Suazo comp. Santo Domingo: Edita-Libros. 2002.

Para los planificadores estadounidenses y la alta oficialidad militar regular, la incursión realizada contra el hotel Matum, fue una hecatombe vergonzosa que evidenciaba la cobardía y la impericia de los oficiales que mandaban dichas tropas.

Sin embargo, el martes 21 de diciembre de 1965, en una reunión entre el ministro de las Fuerzas Armadas con los jefes de los tres cuerpos armados; se puso en marcha la Operación Honor, como contramedida a la derrota estrepitosa sufrida en la incursión contra el hotel Matum.

En aquella reunión se impartirían las primeras instrucciones para poner en marcha un plan de exterminio que se llamaría Operación Honor… El objetivo estratégico seria la eliminación de los jefes militares constitucionalistas y todas aquellas personas que pudieran ser considerados como comunistas dentro de la Concepción de la Doctrina de Seguridad Nacional predominante en la política exterior de Estados Unidos (Hermann 2009, 192-193)

La implementación de la Operación Honor agravó la represión política, los asesinatos, el terrorismo de Estado y la desobediencia a las disposiciones emanadas del Gobierno Provisional. Generando una crisis político-militar, inducida por Washington, que posibilitó a los norteamericanos: mantener a García-Godoy como presidente pelele bajo su control, la represión agravada de las ideas nacionalistas, la destitución de la inepta cúpula militar de las Fuerzas Armadas y el exilio de los principales líderes militares constitucionalistas.

En conclusión, la derrota vergonzosa sufrida en el hotel Matum impulsó una purga militar generalizada, tanto en las FIP como en las Fuerzas Armadas dominicanas. Siendo destituidos en la FIP, el general brasileño, de cuatro estrellas, Panasco Alvim y el teniente general norteamericano Bruce Palmer. Mientras que, en las tropas regulares dominicanas, con la excusa de la crisis político-militar, fueron cesados: el ministro de las Fuerzas Armadas, comodoro Rivera Caminero; el jefe de FAD, general Juan de los Santos; y el jefe del Ejército, Jacinto Martínez Arana. Sin embargo, la represiva Doctrina de Seguridad Nacional siguió marcando el derrotero de los mandos militares de entonces.

Autor: Lic. Juan Carlos Pérez Montero M.A.

Please follow and like us:@cumbrenews

About Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Suscribete a Nuestra Pagina