19 de abril de 2026

La Batalla de Santomé y la fallida conspiración santanista en contra del general Cabral

La batalla escenificada en la sabana de Santomé, 22 de diciembre 1855, al oeste de San Juan de la Maguana, fue el combate decisivo de la cuarta campaña. Pues, en esta contienda fue vencido el principal esfuerzo ofensivo haitiano, el cual estaba comandado por el emperador Soulouque. En consecuencia, la división Soulouque estaba compuesta por doce mil quinientos soldados de las tres armas, infantería, caballería y artillería; fue derrotada contundentemente por el dispositivo defensivo dominicano, compuesto por menos de cuatro mil soldados, comandados por el general José María Cabral.

Enfrentándose en dicha lid, una cantidad mayor de soldados que en los combates escenificados en Cambronal y Sabana Larga; también resonantes victorias de las armas dominicanas.

Empero, la politiquería de baja estofa por poco da al traste con la victoria militar obtenida en los pajonales chamuscados de Santomé. Puesto que, el general José María Cabral, Jefe de la frontera Sur, adversaba políticamente al presidente Pedro Santana y este caudillo buscaba la ocasión para perderlo. Santana pretendía la eliminación física de los adeptos de su otrora protegido político Buenaventura Báez; y el general Cabral se contaba entre estos.

Como lo evidencia el historiador Marcos A. Cabral al afirmar que:
El coronel Eusebio Puello, aunque sabía que el Gral. Cabral era enemigo político del Presidente Santana no podía creer, ni mucho menos esperar que este se ensañara con el valiente soldado…pero Puello acaso ignoraba que Cabral llevaba dentro de su cartera su sentencia de muerte consagrada en la carta que había recibido de Santana fechada en el Cuartel General de Azua el 20 de diciembre, dos dias antes de la batalla y en cuyo último párrafo resumen de todo su contenido, se leía: Desgraciado de ud. General, si los haitianos beben el agua del río San Juan.

Es por ello, que, en la primera fase de la batalla, cuando el ímpetu ofensivo haitiano arrollaba las defensas dominicanas, el general Cabral dio muestras de un valor de índole temeraria, pues prefería morir en combate antes que ser fusilado por Santana.

Agregando que en el momento más álgido de la refriega de Santomé “…el jefe de la retaguardia, general Bernardino Pérez…llegó a dar orden de tocar retirada, y abandonó el campo, arrastrando en su derrota algunas compañías de san Cristóbal…2”. Esta retirada intempestiva, del campo de batalla, remeda la fuga del campo de batalla del coronel, de factura santanista, Juan Batista durante la Segunda Batalla por Azua, 5-6 y 7 de abril de 1849.

Acción en la que dicho coronel abandonó la posición de Los Conucos determinando, este acto de indisciplina, la derrota del esfuerzo defensivo dominicano en dicho combate, y el fracaso, debido a esta felonía, del general Duvergé.

En consecuencia, el general Bernardino Pérez, “…amigo particular, de confidencias políticas, de Pedro Santana…3”, no fue sometido ante un consejo de guerra por su actitud cobarde. En cambio, el coronel Bernabé Polanco fue condenado a muerte, aunque su pena fue posteriormente conmutada, por abandonar la ciudad de Barahona. Lo que evidencia, que el antiguo confidente del presidente Santana contó con la anuencia de este intrigante y pérfido caudillo, lo cual posibilitó que no fuera juzgado.

Sin embargo, la orden de retirada dada por Bernardino Pérez no fue la única, pues, en una carta enviada por el presidente Santana al general Juan Contreras, este le interpelaba sobre el otro oficial que había ordenado toque de retirada; por consiguiente, la misiva en cuestión decía que:

…se ha propagado la voz general entre soldados, oficiales subalternos y superiores que en medio de la acción y sin estar comprometida, hubo un jefe superior que mandó a tocar retirada; de modo que esta acción no ha dejado de llamar mucho mi atención. Por tanto, sírvase V. decirme cual fue el otro jefe que mandó a tocar retirada y si otras circunstancias hubo a más que ocurrieran sobre el particular.

La respuesta del general Juan Contreras a esta intimación no se conoce, empero el historiador José Gabriel García aduce que el general Santana para absorber a su acolito, el general Pérez, trató de culpar de dar la orden de retirada al general Contreras.
Afirmando el historiador en cuestión que:
…las desconsideraciones…recayeron de plano sobre el general Contreras, jefe superior del ejército, quien no pudo olvidar nunca la injusticia con que fue juzgado en aquellas circunstancias, pues hasta se le quiso hacer responsable de la orden de retirada dada por el general Pérez, de la que ni siquiera se percibió en el acaloramiento de la pelea…

El general Modesto Díaz, también de afiliación santanista, retiró sus escuadrones de caballería de la melé, dejando al esfuerzo defensivo dominicano, en Santomé, sin el apoyo de esta importante arma. Sobre este particular el historiador Rufino Martínez, decía sobre el general Modesto Díaz, que “…no sacando una recomendable reputación de militar, pues en la Batalla de Santomé, la última librada por la Línea del Sur, ocupaba la retaguardia como Jefe de la Caballería, y abandonó su puesto a la hora de mayor peligro…

Igual que el general Pérez y otros oficiales que ordenaron retirada, el general Modesto Díaz contó con la indulgencia poco escrupulosa del presidente Pedro Santana; quien en 1849 defendió también al coronel Juan Batista, artífice del descalabro militar sufrido en Azua, y enfiló sus cañones inquisitivos contra los generales Antonio Duvergé y Valentín Alcántara a quienes buscaba acusar falsamente del descalabro militar de Azua.

En conclusión, el presidente Pedro Santana, que solo velaba por sus intereses de índole político, había determinado, al igual que en Azua, que la Batalla de Santomé debía perderse junto a su adversario político, el general José María Cabral.
En este tenor, Marcos Cabral aducía que:
Cabral no era amigo de Santana, pero era un soldado obediente y servidor leal de la patria y dejarle con tres mil hombres, para resistir y rechazar aquella invasión fortísima, fue una falta de patriotismo y de generosidad, que habría costado cara a la patria si el heroísmo de aquellos jefes y de aquel ejército, no hubiera superado al número encadenando la victoria al carro de la República; pero si desgraciadamente la batalla de Santomé se hubiera perdido como lo estuvo hasta las dos de la tarde, Cabral debía perderse juntamente con ella…

Empero, el plan, del presidente Santana, falló y el valor e intrepidez del general Cabral y de todos los integrantes del ejército del Sur, les trastocaron la jugada.

Autor: Juan Carlos Pérez Montero

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