El acuerdo entre Abinader y Hegseth convierte a República Dominicana en objetivo militar
Secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth y el Presidente Dominicano Luis Abinader
En la reunión acaecida el 26 de noviembre de 2025 entre el presidente dominicano Luis Abinader y el secretario de Guerra de EE.UU. Pete Hegseth, se acordó autorizar al gobierno estadounidense, el usufructo de la Base Aérea de San Isidro y el Aeropuerto de las Américas, para el abastecimiento y, en su defecto, las operaciones aéreas que se llevarían a cabo durante la Operación Lanza del Sur, Adentrándose la República Dominicana en la vorágine de un conflicto que involucra a las principales potencias geopolíticas del orbe y cuyo teatro de guerra envuelve las aguas del Mar Caribe y el norte de Suramérica.
Si el presidente Trump ordena acciones punitivas contra Venezuela, todas las instalaciones utilizadas por las tropas estadounidenses para el acopio de material e incursiones aéreas, son factible de un ataque de represalia por parte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y, entre estas instalaciones, están la Base Aérea de San Isidro, el Aeropuerto de las Américas y otras bases menores emplazadas en el litoral caribeño de la República Dominicana que están siendo utilizadas por la Fuerza Aérea de EE.UU. (USAF).
Es razonable presumir que, un probable ataque contra las instalaciones militares antes mencionadas, pueda realizarse por enjambres de drones kamikazes suministrados por aliados geopolíticos de la altura de Rusia, China e Irán, lo que pondría en alto riesgo a las personas que habitan en las cercanías de dichos emplazamientos militares, principalmente a los residentes de Santo Domingo Oriental, debido a los daños colaterales que pueden producir dichas acciones de represalias.
El 26 de noviembre de 2025, el presidente dominicano Luis Abinader y el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, estipularon que:
«Como parte de un nuevo acuerdo para fortalecer la vigilancia aérea y marítima, EE.UU. tendrá acceso a áreas restringidas en la Base Aérea de San Isidro y en el Aeropuerto Internacional las Américas con fines logísticos y el transporte de equipos y personal…«
En esta tesitura, el ministro de Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, le restó importancia al uso de las infraestructuras aeroportuarias dominicanas por parte de la USAF, al aducir en tono de sorna que:
«En las locuras imperiales, ellos todos los días nos amenazan, todos los días inventan una cosa y si no la inventan la reciclan. A mí me dan ganas de reír que hoy veo que el presidente de República Dominicana (Luis Abinader) autoriza los vuelos estadounidenses. No habían nacido ustedes y ese aeropuerto le pertenece a los gringos».
Hasta el momento de la publicación de este articulo, dos escuadrones de la USAF, el 920º y la 621 Ala, compuestos por aviones de transporte de tropas y material, C-5 Super Galaxy, C-17 Globemaster III y, aviones cisternas KC-135, se encuentran alojados en la pista 17-35 del AILA, donde según Diario Libre, hay “…hasta el momento, 10 aviones de transporte estratégico C-17 Globemaster III…”
La acumulación paulatina de aeronaves de suministros en República Dominicana, justo en la retaguardia del dispositivo aeronaval que conforma la “Operación Lanza del Sur”, denota la importancia estratégica del polo San Isidro-AILA, como base de operaciones para el abastecimiento de misiles, bombas, combustibles y demás suministros; y en su defecto para el despegue de razias aéreas contra Caracas y demás objetivos claves en territorio venezolano, lo que insista a sospechar que, la Operación Lanza del Sur en su primera fase consistirá en la eliminación física del presidente Nicolás Maduro, del Ministro de Relaciones Interiores Diosdado Cabello, del Ministro de Defensa, el general Vladimir Padrino López y todo el alto mando de las FANB. Un golpe similar a lo acontecido en la primera fase de la Operación León Creciente, llevada a cabo por la IAF, Fuerza Aérea Israelí, en la cual se estuvo a un tris de eliminar a todo el mando político y militar de la República Islámica de Irán. Empero, este golpe inicial, fue contrarrestado 72 horas después por las fuerzas militares iraníes las cuales respondieron dicho golpe, con una aplastante contraofensiva aérea, utilizando drones y misiles hipersónicos.
Es razonable pensar que las autoridades venezolanas se prepararán para un posible ataque masivo de descabezamiento. Para ello, los asesores chinos, rusos e iraníes que presumiblemente están en suelo venezolano ayudando a diseñar el dispositivo de defensa bolivariano, para sortear con éxito dicha contingencia.
En consecuencia, el puño ofensivo estadounidense incluye:
…portaaviones, buques de combate, submarinos, bombarderos estratégicos, aeronaves de guerra electrónica y unidades anfibias, de acuerdo con un desglose de activos operativos actualizado al 12 de diciembre de 2025 y elaborado a partir de fuentes abiertas oficiales y registros públicos de movimientos militares. El despliegue está encabezado por el Grupo de Ataque del portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78), integrado por un portaaviones nuclear, destructores escolta, un submarino de ataque y un ala aérea embarcada con nueve escuadrones. Este grupo tiene capacidad de proyección aérea sostenida y de lanzamiento de misiles de crucero Tomahawk…
Contando el esfuerzo de guerra angloamericano, con cientos de aviones desplegados en el portaviones Gerald Ford y bases circundantes y más de ochocientos misiles cruceros Tomahawk en submarinos, destructores y otras naves de ataque. Y “…15,000 efectivos operando en el área…”. En definitiva, pocos infantes de marina para una operación anfibia de desembarco.
En caso de que se decapite el liderazgo político y militar bolivariano, las fuerzas estadounidenses deberían tomar el mando efectivo del país suramericano de forma rápida. Para ello, necesitarían el concurso de los sectores populares y del grueso del mando medio e intermedio de las FANB. Sin el apoyo del pueblo y el estamento militar venezolano la Operación Lanza del Sur podría devenir en un fracaso rotundo, lo que podría incendiar irremisible toda la Cuenca del Caribe y parte de Suramérica, pues, para los aliados tradicionales del gobierno venezolano (China, Rusia e Irán), suministrar armas a Venezuela, en caso de guerra prolongada con los EE.UU., es una condición harto beneficiosa, ya que, alejaría la amenaza angloamericana de sus áreas geopolíticas de influencia, al obligar al poder hegemónico estadounidense a emplearse a fondo en neutralizar la resistencia del esfuerzo chavista en las ciudades, junglas y montañas venezolanas, desgastando militar y económicamente el coloso del norte, al incendiarse el Caribe, Mare Nostrum estadounidense y, al mismo tiempo, afectando la incidencia geopolítica de EE.UU., en: Europa Oriental, Asia-Pacífico y Asia Occidental. En definitiva, un estancamiento militar en Venezuela resultaría harto pernicioso para los EE.UU.
También debemos saber “…que Venezuela se convirtió -según especialistas- en el primer país de América Latina en contar con drones armados”. Cuya fabricación, en territorio venezolano cuenta con la asesoría de los técnicos iraníes de las fuerzas Al Qus. Sin obviar, que se presume que aviones de carga rusos han transportado hacia Caracas una cantidad no especificada de UAV, Vehículo Aéreo No Tripulado, Geran 2, que podrían alcanzar bases estadounidenses en el Caribe, siendo factibles de ataques, desde Caracas, la “…Base Naval de Guantánamo, Cuba… Fuerte Buchanan, Puerto Rico… Base Aérea de St. Croix, Islas Vírgenes… y la Base Aérea Melgar, Colombia…”
Aunque la fuente antes descrita no menciona el polo San Isidro-AILA, estas bases de abastecimiento estadounidenses entran en el rango de acción de los drones Geran que oscila entre los 970 y los 2500 km.; lo cual no descarta que dichas bases estadounidenses acantonadas en la República Dominicana, sean factible de ataques que se saldarían en bajas colaterales (muertos y heridos entre la población dominicana) debido a la cercanía de dichas instalaciones militares a núcleos urbanos muy poblados.
En conclusión, el convenio Abinader-Hegseth, nos coloca en el teatro de operaciones de un conflicto que enfrenta a los principales actores geopolíticos del orbe, donde era factible adoptar una posición de neutralidad. Sin embargo, la administración Abinader, con consabida miopía diplomática, hizo que la República Dominicana se inclinara a favor de uno de los bloques geopolíticos enfrentados, poniendo en riesgo la vida de los dominicanos, en pos de un acuerdo, del cual solo podemos extraer resultados perniciosos.
Autor: Lic. Juan Carlos Pérez Montero M.A.
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