Elecciones internas de la Fuerza del Pueblo
Abogado Máximo Calzado Reyes.
Por Máximo Calzado Reyes
El pasado domingo 14 de septiembre, la Fuerza del Pueblo celebró con entusiasmo patriótico una de sus jornadas más trascendentales: la elección de diez (10) nuevos miembros para integrar su Dirección Política, en el marco del Congreso Elector Manolo Tavárez Justo. Este proceso, símbolo de renovación y compromiso con la democracia, convocó a los 93 miembros de la Dirección Central, quienes asumieron con responsabilidad su rol histórico.
Más de 2,000 miembros estaban hábiles para ejercer su voto, y lo hicieron de forma masiva, ordenada y entusiasta en dos centros de votación habilitados con 5 y 6 mesas, respectivamente. A este proceso se sumó la presencia de una delegación de la Junta Central Electoral, garante de transparencia y legitimidad, fortaleciendo así la confianza en este ejercicio democrático que reafirma la institucionalidad del partido.
Sin embargo, como suele suceder cuando la esperanza florece, surgieron voces disonantes. Algunos comunicadores e “influencers” conocidos por su animadversión hacia la figura del expresidente Leonel Fernández y hacia la Fuerza del Pueblo, intentaron, con actitud maliciosa y retorcida, empañar esta fiesta de la democracia interna.
Han querido minimizar la gesta de cientos de miembros de la Dirección Central que, con fe en el futuro y lealtad a sus principios, acudieron desde las 32 provincias del país y también desde el exterior para ser parte activa de este momento histórico.
Una de las críticas más repetidas ha sido la supuesta ausencia de mujeres entre los electos en este proceso. Ante esto, es preciso recordar a los detractores que en el año 2022 la Fuerza del Pueblo realizó unas elecciones internas exclusivas para escoger a 20 mujeres como integrantes de la Dirección Política, en las que participaron más de 100 mujeres.
Este hecho convirtió a la Fuerza del Pueblo en el único partido que cuenta con 21 mujeres en su Dirección Política, la mayor representación femenina alcanzada por cualquier organización política. Sin embargo, la mezquindad de algunos les impide reconocer este logro histórico, prefiriendo lanzar críticas antes que exigir a otros partidos que emulen este ejemplo de inclusión y equidad de género.
En definitiva, este proceso no ha sido solo una elección interna: ha sido una manifestación vibrante de democracia, compromiso, renovación y participación plural. Quienes pretendan empañar este esfuerzo, inevitablemente se enfrentarán a la luz de los hechos, porque la historia siempre acaba honrando a quienes construyen con transparencia, visión y esperanza.







